dilluns, 27 de maig de 2013

Introducción de mi novela


 Hola a todos!!

Bueno, como ya dije, publicaré algunas historias.

Hace ya 3 meses que empecé a escribir una novela. Quiero que sea larga, llevo pocas páginas, pero tengo pensado como irá todo. No soy muy buen escritor, no sé expresar demasiado bien los sentimientos, pero tengo una gran imaginación, así que creo que es un tema que siempre os dejará en intriga. Publicaré la historia por capítulos, aunque realmente va por días.

Aquí os dejo la introducción. Espero que os guste.

Todos, muchas veces, hemos deseado tener una aventura, tener un subidón de adrenalina, vivir al límite. Eso es lo que sentíamos mis quince amigos y yo al salir del puerto de Rodhes. De esos quince, seis eran chicas, y una era mi novia. En realidad, no éramos todos amigos, algunos solo nos conocíamos de una fiesta del día anterior.
Mi nombre es Zack. Mis únicos amigos de siempre eran Fredick, mi mejor amigo desde la infancia, él nunca te traicionaría, Peter, un tipejo gracioso, pero que cuando se enfada mas te vale correr, y finalmente mi novia que se llama Carolina y que además era una gran amiga. De ella estaba enamorado desde hacía tiempo. Antes de irnos le pedí salir y me dijo que si...
Emprendimos el viaje en un velero que supuestamente solo podía llevar 8 personas, pero bueno somos un grupo joven, con ganas de divertirnos y nos daba igual.
Solo salir ya abrimos las botellas de alcohol. Yo estaba sentado sobre el capote del barco, cuando el imbécil de Jorge vino hacia mí; Jorge era un tío que medio conocí en la fiesta, digo medio conocí porque nos peleamos, le hice sangre en el labio. El problema fué que él me sacó un machete y tuve que arrodillarme delante de él. Viaja con nosotros porque el velero es suyo, pero es el típico rico imbécil. Pues lo que decía, se acercó a mí y me tiró al agua, diría que es mi enemigo. Por suerte conseguí subir y me volví a sentar. Mi novia no estaba. Me hallaba solo pero no aburrido porque pensaba en encontrar una aventura en éste viaje, pensaba en lo que podría pasar... Pero nada. Las horas pasaban, la gente cada vez estaba más borracha, más bebida. De repente, vi a mi novia provocando a todos los chicos de la fiesta. Me entristecí; una chica me vio, la recordaba de la fiesta, ella se mostró muy atenta conmigo cuando el estúpido de Jorge me amenazó, pero no recordaba su nombre… Cuando ella se acercó me encontró triste, incluso se me caía alguna lágrima al ver a mi novia. Justo al llegar me dijo: “Hola Zack” yo la miré con una sonrisa y le pregunté su nombre. Rápidamente me contestó: se llamaba Rosa. Estuvimos hablando durante horas, pero aunque no la conocía de nada, me encantó. Y le confié las ganas que tenia de encontrar una aventura.
Las horas seguían pasando, Rosa ya se había ido. El capitán del barco, llamado Jack, ya había puesto rumbo hacia la costa ,que por cierto estaba muy lejos; Jack era un amigo de Jorge, y era un chico muy responsable. Estuvimos conversando. Hablamos de lo malo que estaba el viento para conducir este velero, y lo peligroso que era. Ya estábamos llegando a la costa, y yo me sentía decepcionado. Pero de repente una ráfaga de viento nos empujó hacia el océano. El capitán no pudo controlar el velero . Miré alrededor, no había nadie, ningún barco. Pronto averigüé porqué: una tormenta se acercaba hacia nosotros. No era para tanto, pero se nos llevo aun más y más adentro y cada vez empeoraba. Los demás estaban dentro del velero, tan borrachos que no se enteraban del peligro que corríamos. El capitán estaba fuera, intentando controlar esa chatarra de barco. Yo me agarraba a todo lo que podía para no caerme, estaba asustado y nervioso por ver que aventura se acercaba, a la vez que ilusionado. De repente me caí y me di un golpe en la cabeza. Me quedé como en estado de shock, casi desmayado pero atento. Era una sensación rara, estaba estirado medio dormido, pero no caía ya que una barra me bloqueaba la caída. Pude ver como los de la fiesta, sin enterarse de la tormenta, se trasladaban a la parte de fuera del velero, Jack gritó: “entrad panda de inútiles”, pero ellos no respondían. Vi como dos de mis colegas caían al mar, como no se daban cuenta de que la muerte les aguardaba en esas aguas. Uno de ellos era Fedrick. No pude reprimir que una lágrima me cayese por la mejilla. Mi mejor amigo ha muerto, no pude hacer nada, no podía moverme. Miré hacia el timón y el capitán no estaba, me di la vuelta y lo vi. Parecía muerto, o no se daba cuenta de que estaba a punto de morir. Por suerte le cogí con todas mis fuerzas y lo salvé. Miré a mi izquierda y pude ver a mi novia cayendo al mar. Ya me estaba lamentando cuando observé a Jorge tirándose para salvar a Carolina. La salvó, se salvaron los dos, quizás no sea tan malo como parece. Después ya me desplomé del todo, solo podía oír las voces de los chicos gritando: “no, no!”
Desperté en una rocas de la costa. El barco estaba destruido, solo quedaban un par de trozos. Pude ver a mis compañeros a lo lejos, en una playa. No sé porqué yo estaba tan apartado, ni porqué era el único que estaba en pie. Los otros se encontraban tirados por el suelo. Pensé que tal vez estábamos en Rodhes de nuevo, pero no tardé en averiguar que estaba equivocado. Aquella era en una isla desierta, no se veía ningún edificio… Empecé a contar a mis compañeros: doce. Eso significaba que habían muerto tres, los dos que cayeron al agua, uno de ellos Federick, y el tercero... rezaba porque no fuera Carolina. Fui hasta ellos y la busqué, pero no la encontré. Entonces desenterré un poco de arena y ahí estaba, mi chica. Me alegré y mucho; poco a poco fui despertando a cada uno y explicándolo todo. Desperté a Carolina de las últimas. Pero el último fue Thiago. No lo conocía mucho, pero en la fiesta vi como pasaba droga a la gente. Supongo que era una especie de camello. Cuando le desperté y le expliqué lo sucedido se levantó, sacó una navaja de su bolsillo e, inexplicablemente, fue a por mí. Cuando estaba a punto de clavarme la navaja en el corazón, mi novia se interpuso y la mató. ¡¡Thiago había matado a Carolina!! Rápidamente, con toda mi rabia, le inmovilicé, quería matarle allí mismo. Pero mis compañeros lo impidieron. Roto de dolor salí corriendo y me introduje en la isla sin saber que me ocurriría, cegado por las lagrimas y con ganas de matar a cualquiera que se cruzara en mi camino...

Y es desde aquí, desde un tronco en el ahora estoy sentado, que os narro todo lo que ha sucedido hasta este momento. No sé que me deparará el futuro, ya no quiero ninguna aventura después de la muerte de dos personas muy queridas para mi. Pero me propongo sobrevivir por ella, y por Frederick, para poder enterrarles como Dios manda.

Y por ellos, aquí empieza mi aventura para escapar de ésta isla...

Fin de la introducción.
Sueños de un poeta